7 abr. 2012

Fábula "Minina"


-MININA-

En una ciudad muy lejana existía una gatita muy particular, del color de la noche pero con ojos color del día, su vida, para otros gatos perfecta, para ella no, pero era lo que ella quería que vieran. Pero en su pequeña casita y en su corazón las cosas eran distintas; ella era muy pequeña y su familia se lo recordaba siempre.

La gatita todos los días tenía que pasar varias bolas de lana para ir a la escuela, y todas las veces la gatita se distraía con ellas. También tenía que pasar caminando por un enorme río, todas las demás gatitas lo atravesaban por unas piedras no muy lejanas que daban la función de un puente, pero nuestra gatita no sabía, nunca le habían dicho y pocas veces iba más allá de lo que le había enseñado su mamá.

Un día de invierno el clima estaba peor de lo que la gatita había visto en toda su vida, pero tenía que ir a la escuela pasara lo que pasara, a ella le desagradaba mucho faltar.

Llegó a la escuela completamente empapada y tiritando de frío, sus compañeras asustadas le preguntaron que le había pasado, la gatita les contó que pasó el río caminando como siempre, pero este la arrastró unos metros y por eso estaba así; las otras gatitas daban vueltas en el suelo riéndose a carcajadas, y le dijeron:

-¿Y porqué no pasaste por las piedras? ¿No crees que es más fácil? le dijo una de sus compañeras.
-¿Cuáles piedras? ¿De qué hablan?
-Existen unas piedras arriba del río que sirven para cruzarlo, mi mamá dice que siempre han estado allí.

La gatita entristeció, ella no sabía, ¿por qué no le habían dicho antes? ¿por qué su mamá no le dijo? ¿por qué ella no intentó buscar otras formas de cruzar el río? 

-No es momento de pensarlo, estoy en clases, tengo que concentrarme- se dijo a sí misma.

Al llegar a su casa la gatita se sentía muy mal por todo lo ocurrido, le preguntó de las piedras a su madre y ella le contestó:

-¡Claro!, esas piedras siempre han estado allí, no te las enseñé porque me da miedo que caigas y te golpees.
-¡Mamá! hoy el río me arrastró porque no conocía las piedras y tuve que pasar el río caminando como siempre...
-Pero aquí estás, entonces no pasó nada.

La gatita entendía que podía caerse de las piedras, pero no podía dejar de sentirse mal, el agua helada del río la estaba enfermando. Esa noche no pudo dormir, no dejó de temblar y de pensar en su día. A la mañana siguiente fue donde el gato doctor sola, su mamá no quiso acompañarla, y como siempre le contestó:

-Eso no es NADA, usted puede ir sola.

La gatita fue, pero si era algo y era serio; el gato doctor le dijo que si no se cuidaba perdería una de sus vidas.

Los días pasaban y la gatita seguía mal, eso le dolía, pero no sabía que hacer, su cuerpo y su corazón estaban mal, una gata muy importante de su escuela le ayudó a comprender muchas cosas de su mundo, y poco a poco la gatita realmente perdió una de sus vidas.

Pero la nueva era mucho mejor y tenía muchas más cosas de las que ella quería.

-Esta vida la voy a cuidar y disfrutar más, si quiero jugar con la lana, ¡lo haré!

Viajaba a la escuela todos los días, pero ya nada era igual, descubrió no sólo las piedras, también halló unas lianas, un bote y hasta un ¡puente! 

-¡No puedo creer lo que mis ojitos ven! ¡El mundo es tan maravilloso!

En la búsqueda de nuevos caminos hayo el suyo...

Muchos muchos muchos días después se encontró a una pantera que era su amigo, era enorme, fuerte e ¡increíble!, también era del color de la noche, pero sus ojos eran del color del cielo.

-¡Hola Antique! ¡que gusto verte!
-Hola minina, mucho tiempo de no encontrarnos. 

Minina y Antique pasaron horas hablando, ese día no se iría de la mente de Minina por un largo tiempo...

Antique y Minina a partir de ese momento compartían todos los días nuevas aventuras, jugaron con una lana extraña que Antique tenía, pero un día Antique ya no quería jugar con la lana, Minina estuvo de acuerdo pero ya se había cortado su patita por jugar con ella.

Muy pronto Antique olvidó los hilos pero Minina no, ella tardó más en hacerlo.

Los días pasaban y los dos felinos más se acercaban.

¿Antique? ¿Será? se dijo Minina una noche de luna llena, difícil saberlo, Antique es una gran pantera, yo soy solo una gatita, es imposible, aunque seamos felinos, Antique va a querer una hermosa pantera no una simple gatita.

¿Y si hablo con Antique? No, mejor no, nunca he estado más feliz que ahora, no quiero perderlo, mejor me callo, oh ahí viene.

-Hola Minina
-Hola Antique
-Mira conocí unas panteras preciosas.
-Jajaja ay Antique me parece excelente. 

-(Eres sólo una gatita Minina, olvídalo, él es una pantera)-pensó Minina después de que Antique se fue.

Los días pasaron, la conexión crecía más y más pero Minina se obligó a empezar a olvidar.

-Tengo casi todo lo que siempre quise, mi vida está mejor que nunca, me dije que lo disfrutaría y eso hago. Mi nueva vida es mía, ya nadie me detendrá si quiero encontrar nuevos caminos. Algún día no estaré sola, tal vez no con Antique pero ojalá con alguien como esa pantera. Por ahora eso no debe importar.

Soy una gata y soy yo contra el mundo.

Moraleja:
Tu vida es tuya, aventurate a vivirla y viajar más allá cada día, descubre nuevos caminos, no te quedes simplemente con los viejos, amplía tus horizontes, ¡VIVE! 

-Esa es mi moraleja-

¿Cuál es la tuya?


Escrita el miércoles 4 d abril.