20 ago. 2010

La lluvia nunca vuelve hacia arriba. Pedro Guerra



Pronto visitará nuestro país un excelente trovador, al cual admiro mucho por las canciones tan excelentes y bellas que compone y canta: Pedro Guerra.

Lo admito, siento envidia de las personas que podrán asistir al concierto que se llevará a cabo en el Melico, pero algún día lograré escuchar a alguno de los trovadores que admiro.

Navegando por la vagancia del facebook, encontré el post del video "Deseo" de Pedro Guerra, y claro no podia pasarlo por alto y tuve que entrar a escucharlo. En eso me llamó la atención el nombre de una canción: "La lluvia nunca vuelve hacia arriba". Me causó gracia el tipo de nombre y motivó mi curiosidad.

Fue una de esas casualidades que sorprenden y que a su vez una sabe que NO fue casualidad. Lo disfruté montones y llegó al alma en definitiva.

Bueno sin más preámbulos acá les dejo como es costumbre cuando publico una canción, la letra y el video.

Aunque el mar vuelve nunca es el mismo mar
la tierra nos devuelve otro sol cuando gira
y todo tiende a huir y vuelve a empezar
y cambia de impresión cada vez que respira
y nadie sabe si esta vez es la vez
y todo lo que un día ocurrió se termina
y casi siempre todos quieren correr
pero hay que estar atento porque el mar se vacía
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
y si estuviste ahora luego no estás
y nunca más té vi y no fui nada en tu vida
y si no dudas todo puede pasar
y si no pasa siempre sana la herida
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
no lo pienses mucho más
no pienses mucho más
saltar
no pienses tanto lo que debes hacer
el tiempo corre y luego es ave perdida
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
hay una luz tras los que vienen y van
y hay una sombra en los que buscan guarida
la lluvia nunca vuelve hacia arriba
la lluvia nunca vuelve hacia arriba

9 ago. 2010

Caricias al alma


Tocar es fácil, acariciar es difícil y acariciar el alma lo es mucho más.

Las caricias pueden llegar en momentos distintos, de tantas personas, pero dichas caricias nunca son iguales y las que marcan la vida son inolvidables.

Una caricia no precisa una mano y un cuerpo para llevar su cometido, las caricias pueden darse de muchas maneras...

Escuchar tu voz, estés diciendo lo que fuese... me hace sentir segura, tus manos, tus abrazos hacen que sienta que el mundo entero desaparezca, y sólo estemos tu y yo en ese instante.

Escuché decirte que me quieres, con una sinceridad que por poco me hace llorar, pero entonces mi sorpresa fue tanta que no pude contestarte: también te quiero mucho, más de lo que puedes imaginar, más de lo que yo misma puedo imaginar.

Se que sabes cuanto me encanta tu voz, se que el hablarme tan cerca como lo haces, no es un hecho casual, te conozco lo suficiente como para saber que lo haces intencionalmente aunque no lo sepas.

Se qué quieres en tu vida, se que no vamos a tener lo que yo busco, pero no se algo que me inquieta: ¿Qué quieres de mi?

Por otro lado está el que casi no veo, pero que extraño constantemente, con el que puedo hablar durante horas, o que puedo ver a la cara y escucharlo por largos ratos, porque siempre tiene algo que decir, que sutilmente me acaricia, con esas caricias cortas, respetuosas y a la vez electrizantes.

Besos poderosos sin malas ni dobles intenciones, hacen que me sienta en nuestro propio mundo, donde lo que nos rodea continua pero que abre su espacio para darnos el nuestro.

Probar un beso tuyo y no querer más es imposible, son de esas caricias que marcan, no sólo la piel, sino también el alma y la mente, porque recordarlos es revivirlos en cada centímetro de mi ser.

Contigo estoy sumamente feliz, pero no siempre estoy contigo; se lo que no quieres, y lo acepto tranquilamente (por primera vez en mi vida he de decir), pero al mismo tiempo caigo en la misma pregunta: ¿Qué quieres tu de mi?

Dos hombres (no chicos) -mis dos lunas he de confesar- tan importantes en mi vida, uno lo sabe, el otro no tiene idea todavia, que provocan que piense y sienta que los hombres verdaderos existen, que los caballeros aun no desaparecen, que la madurez no es cuestión de edad, si no de crecimiento personal, que el miedo puede vivir en muchas de nuestras decisiones, que puedo negar algo pero los ojos terminan diciendo la verdad. Y que se pueden querer dos hombres tan distintos entre sí y de una manera tan distinta que al final lo que provocan en mi mente y en mi corazón es un corto circuito, una enorme confusión, una enorme alegría por ver quienes son y que yo soy parte de sus vidas, y a la vez, una enorme ¿tristeza? por darme cuenta que ninguno de los dos a pesar de ser tan increíbles, ofrecen lo que yo busco tener con un hombre como alguno de ellos.

No me resigno, porque la ilusión y la esperanza que poseo es gigantezca, pero no daré más pasos a menos de que esté segura de lo que hago y de lo que alguno de ellos quiere.

El tiempo determinará el avance de todo, mientras eso sucede aprovechar al máximo cada instante es lo mejor que puedo hacer...